22 de marzo de 2008

Blow Up: la disolución de la imagen

“Creo que sé mirar, si es que algo sé, y que todo mirar rezuma falsedad, porque es lo que nos arroja más afuera de nosotros mismos, sin la menor garantía… De todas maneras, si de antemano se prevé la probable falsedad, mirar se vuelve posible; basta quizá elegir bien entre el mirar y lo mirado, desnudar a las cosas de tanta ropa ajena. Y. claro, todo esto es más bien difícil”.

Julio Cortázar, “Las babas del diablo”

El oficio del fotógrafo pocas veces se ha visto mejor retratado que en Blow Up, y es que aquí la fotografía juega un rol crucial en su relación con el cine. Esto queda en evidencia cuando el protagonista se da cuenta, gracias a la ampliación (blowup en inglés) de un negativo, de un asesinato en un parque. Lo que sus ojos no fueron capaces de captar en ese momento si fueron capturados por el lente de la cámara Cóntax 1.1.2, dándole a la mirada, que se arroja sin garantías a la vida, una segunda lectura desnudando la imagen fijada por los químicos.

Para entender Blow Up en su contexto, es necesario hablar sobre Michelangelo Antonioni, su director. Italiano nacido en la localidad de Ferrara a poco andar del siglo XX, se graduó en Economía y Comercio y fue crítico de cine en su juventud, ingresó a la industria como documentalista en la posguerra con una marcada visión antifascista. Con su cine indagó en la incomunicación, los pensamientos, las dudas, los silencios, decepciones y puntos de vista personales, transformando a sus protagonistas en observadores imperfectos que se preguntan sobre temas trascendentales para sus contemporáneos. Su trilogía sobre la ausencia es claro ejemplo de esto, "La Aventura" (1960), "La Noche" (1961) y "El Eclipse" (1962) son películas que cuestionan la habilidad del ser humano para comunicarse entre si, un tema fundamental si se considera que después de la guerra la confianza entre las personas había disminuido considerablemente. Luego vendría Desierto Rojo, su primera película en color, y Blow Up, la primera filmada en inglés y fuera de Italia, donde logra plasmar efectivamente la sensación de disolución de lo real. Esta película le ayudó para llegar a un sitial preferencial en el panorama cinematográfico de la segunda mitad del siglo XX, lugar que sigue ocupando, a pesar de haber fallecido el treinta de julio de 2007, el mismo día que otro maestro: Ingmar Bergman.

La película se basa en el cuento de Julio Cortázar “Las Babas de Diablo” de 1959 un fotógrafo franco-chileno pasea por las calles de París y descubre una escena que lo impulsa a tomar una fotografía “Levanté la cámara, fingí estudiar un enfoque que no los incluía, y me quedé al acecho, seguro de que atraparía por fin el gesto revelador, la expresión que todo lo resume, la vida que el movimiento acompasa pero que una imagen rígida destruye al seccionar el tiempo, si no elegimos la imperceptible fracción esencial” se lee en el cuento, días más tarde Michel descubriría aquel gesto revelador que alteró en su memoria lo ocurrido esa mañana de verano en un parque parisino. En la versión cinematográfica, el fotógrafo es interpretado por un espléndido David Hemmings y el escenario es una Londres que rebosa cultura pop, en una de las primeras escenas se ve un auto lleno de jóvenes disfrazados, algunos mimos otros con ropas extravagantes, todos corriendo por las calles de la ciudad en un frenesí que se despilfarra en pos de algo que no se sabe qué es. A pesar de esto lo central del relato del escritor argentino se mantiene casi intacto, y sobre esto Antonioni construye Blow Up.


El fotógrafo estaba preparando un libro sobre su ciudad y por lo tanto la vive como un camaleón, para fotografiar a los pobres que duermen en dormitorios comunes, él se disfraza y duerme con ellos; para lidiar con las estilizadas modelos en su estudio fotográfico, muestra otra faceta, trata a las mujeres con desprecio y se lo ve desorientado. Divagando, buscando imágenes para completar el libro es como llega al Maryon Park, allí ve una pareja jugueteando que se aleja, esto le interesa y decide seguirlos para obtener una buena fotografía. La mujer al darse cuenta de la presencia del fotógrafo lo encara exigiendo que le devuelva las imágenes que le robó, en palabras de Cortázar: “ella irritada, resueltamente hostiles su cuerpo y su cara que se sabían robados, ignominiosamente presos en una pequeña imagen química”. Rápido, el protagonista se zafa de la mujer y se apresura por revelar los negativos, sin saber cómo, la mujer encuentra su estudio para que le devuelva las fotos, él la engaña y le entrega otro rollo.

Al ampliar la primera fotografía y colgarla en la pared, la escena remite a la situación anterior, ahora no se ve al fotógrafo, solo la perspectiva que capturó su cámara, plasmada en una imagen fija y ampliada. Los encuadres que se ven en las fotos que continúan llenando las paredes del estudio, se diferencian de lo observado en la escena del parque donde Antonioni utiliza planos abiertos y generales muy pulcros que dan esa sensación de objetividad, de que al realidad pasa frente a nuestros ojos, en las fotos en cambio, es solo una pequeña porción lo que se muestra, no hay continuidad en el tiempo, los cuerpos carecen de vida, de movimiento y sin embargo pueden ser analizadas con calma, a diferencia de lo que ocurre con lo que ocurre ahora y después pasa. En una foto donde aparece el hombre con la mujer, ella se muestra muy nerviosa y mira hacia un costado, apartando la vista del hombre y también del fotógrafo, ¿qué es lo que ve?, la aparentemente lógica explicación de su enojo por la presencia del fotógrafo empieza a perder fuerza. En este punto, el espectador junto con el fotógrafo cuestionan la realidad y centran su atención en el punto que la mujer mira, al ampliar la imagen se adivina una figura en lo que antes era una mancha, luego se ve claramente el perfil de un hombre escondido en los matorrales apuntando con un arma al hombre.

El protagonista se encuentra frente a un panorama adverso, para un hombre que se dedica a capturar trazos de la vida, fragmentos escogidos que exalten cierto aspecto de la realidad que tan pocas veces se detiene a analizar con la agudeza del ojo fotográfico. Él piensa que detuvo un crimen, sin embargo se da cuenta que solo ve una parte de lo ocurrido y decide ampliar más negativos, en los arbustos, a lo lejos, se percibe algo, el temor alcanza el pánico cuando ampliado a 50 x 80 se ve claramente un cuerpo que yace en pasto. Nuevamente tiene que desechar lo que suponía cierto y adaptarse a esta nueva realidad impuesta por la ampliación fotográfica que se asemeja intencionalmente a los cuadros abstractos de su amigo pintor.

Los distintos niveles que se muestran en la película, hablando del cinematográfico y el fotográfico, son también la base para entender el fondo de la idea que se encuentra inherente a esta relación. Una conversación del fotógrafo con su amigo pintor, da luces respecto a la clave de esta relación, “Cuando lo pinto no me dice nada. Luego descubro cosas y de pronto todo se clarifica por sí solo. Como esa pierna. Es como encontrar la clave en una novela policíaca.” Es lo mismo que ocurre con la fotografía ampliada de la pareja, el personaje escondido en los arbustos empuñando un arma y finalmente la silueta de un cuerpo en los arbustos son las claves de este cuadro que siendo un documento altera el orden cinematográfico añadiéndole niveles de profundidad, o diferentes alternativas para comprender la realidad.

Cuando a la realidad es necesario diseccionarla y examinarla para comprenderla, primero tiene que ser incomprensible y este es el paso al vacío que obliga a dar Antonioni. Al aceptar que la realidad que se ve en el parque con el fotógrafo y la pareja se trastoca a otra realidad que incluye un asesinato, hay que aceptar que este escenario inicial es incomprensible, que todo mirar rezuma falsedad. Esto es lo más importante que queda de Blow Up y la escena del final viene a comprobar esta teoría, o a desorientar, en la medida que se quiera mirar u observar lo ocurrido. Cuando el protagonista llega al parque a ver si el cuerpo todavía esta allí y no lo encuentra, él no se extraña y menos lo hace cuando al continuar caminando se topa con el grupo carnavalesco que desordenaba las calles de Londres al comienzo del film y que ocupan una cancha de tenis, jugando con raquetas invisibles. El protagonista observa atentamente hasta que un tiro largo lleva la pelota invisible cerca de sus pies, el se recoge y se las lanza de vuelta, algo en él ha cambiado, ahora es capaz de mirar más allá y así mismo escucha nítidamente los golpes de las raquetas con la pelota. El desafío es lanzado para el que mira cuando lo último en desaparecer es el fotógrafo, ¿habrá cambiado también el espectador?




18 de marzo de 2008

Michelangelo Antonioni: explorador de lo humano.

Antonioni consideraba que los filmes eran un medio de comunicación curioso, en el sentido de que si se tiene algo que decir, realmente se puede hacer sin ser un genio o un técnico. Su filmografía demuestra que el director de Ferrara abordó temas sobre la falta de comunicación entre las personas, la “incomunicabilitá” el vacío interior, la imposibilidad de establecer relaciones y el desarraigo del individuo en una sociedad deshumanizada. “Mis películas siempre son trabajos de búsqueda. No me considero un director consagrado, sino que prosigo mi búsqueda y estudio a mis contemporáneos” explicó una vez, siendo esta exploración y su mirada certera de la sociedad los que lo elevaron a la categoría de maestro del cine.

Como si fuera protagonista de su propia película, un derrame cerebral a mediados de los ochenta lo dejaron imposibilitado de hablar y comunicándose con notas que destellaban cada cierto tiempo como un faro guía del cine moderno. Sus cejas oscuras contrastan con su cabellera desteñida por los años y sus pupilas se baten contra los párpados ávidos por traspasar su mirada al que está sentado al frente como lo hiciera durante largos años detrás de las cámaras. Ahora los ojos profundos y movedizos son las imágenes que quedan del hombre que fue protagonista de una revolución silenciosa que modernizó el cine italiano y mundial. Cuando comenzó a rodar el Neorrealismo estaba en auge con nombres como Vittorio de Sica y Luchino Visconti, sin embargo se mantuvo al margen de este movimiento hasta romper completamente con el mismo al darle esa particular impronta a sus películas.

Temprano comenzó a indagar en los pensamientos, en las dudas, los silencios, decepciones y puntos de vista transformando a sus protagonistas en observadores imperfectos que se preguntan sobre temas trascendentales y convirtiendo al cine en lo más parecido a una partida de ajedrez. Su trilogía sobre la ausencia es claro ejemplo de esto, "La Aventura" (1960), "La Noche" (1961) y "El Eclipse" (1962) son películas que cuestionan la habilidad del ser humano para comunicarse entre si. En la escena final de "La Aventura" una pareja da cuenta de la carencia de comunicación en una relación basada en la atracción sexual, la pasión que compartían ahora está perdida y sabiendo esto, ambos quedan paralizados e imposibilitados de tocarse con confianza, incluso en los breves instantes donde ella acaricia su pelo con su mano temblorosa.

El año 1966 conquistó al público de habla inglesa al estrenar "Blow Up", su primera película rodada fuera de Italia y que cuenta la historia de un fotógrafo que está en constante movimiento y sin destino fijo se esmera en capturar a través de imágenes una Londres pop pero se da cuenta que la realidad no es lo que aparenta al confirmar que el mundo está dominado por las apariencias, pero que tras ellas se esconden nuevos mundos y secretos, solo hay que aprender a mirarlos. Así el asesinato en el parque que no pudo apreciar en el momento es revelado por la ampliación del negativo como una verdad innegable. Y es un poco lo que pasa con su cine, que esconden mucho más de lo que aparentan y para descubrirlo Antonioni entrega las herramientas básicas pero exige que el espectador sea participe en su mundo a través del intelecto.

Interesado en el aspecto interior del individuo, Antonioni decide no mostrarlo todo, no decir, dejar para el silencio, los gestos y actitudes ocultando la intencionalidad de sus personajes, como él mismo reveló: "busco la huella de los sentimientos del hombre, y por supuesto también de la mujer, en un mundo donde estas huellas se han enterrado para acoger sentimientos de conveniencia y apariencia: un mundo en el que los sentimientos se han 'relacionado públicamente'. Mi trabajo es como una excavación, una investigación arqueológica en el árido material de nuestra época". Esta es una de las tantas razones por la que se haya transformado en guía de las nuevas generaciones de las escuelas de cine, que pueden tomar de Antonioni la necesidad de decir algo con sus películas.

Se acerca el primer aniversario de su muerte, y su legado sigue latiendo con fuerza en quienes vivieron su cine como el de uno de los grandes maestros italianos del siglo XX, es por esto que acercarse a Antonioni debe ser un acto de respeto, como visitar el mausoleo de algún pariente lejano ojala a la hora del crepúsculo, su hora favorita. Sus ojos inquietos ya están cerrados, pero su mirada quedará para siempre.

3 de febrero de 2008

LA NARANJA MAESTRA

"La Naranja Mecánica", de Stanley Kubrick

Lo que pueda decirse de "La Naranja Mecánica", una obra maestra que ha sido revisada durante más de treinta décadas, no es nuevo, pero esto no significa que el filme siga siendo un referente absoluto para el cine actual. Lo que se pretende es redescubrir "La Naranja…" desde el punto de vista de la estética y el sonido, ambos aspectos esenciales de la obra de Stanley Kubrick como en "2001: Odisea al espacio" y "Ojos bien cerrados" por citar unos ejemplos, pero que aquí encuentran su apogeo.

La historia está basada en la novela homónima de Anthony Burgess y se utiliza el Nadsat, una mezcla de ruso, inglés y jerga juvenil que hablan Alex Delarge y sus droogos. Este destaca desde la primera escena donde se presenta el narrador (Alex) con la mirada fría y fija, luego se contempla el Koroba Bar con sus esculturas de mujeres desnudas que sirven leche con drogas a través de sus pezones y forman parte del ritual del grupo. Desde este momento se nota el rol fundamental que juega la estética cargada de elementos de la cultura pop, a ratos minimalista y a ratos barroca, símbolos de una sociedad de consumo en crisis.

La casa de Alex es un ejemplo claro del contraste estético de la idea de sociedad del filme y la contradicción con la idea de libertad que se plantea a través del protagonista como un individuo enfermo del sistema, en vez de considerarlo como la víctima de una sociedad enferma. La decoración vanguardista del pequeño hogar de la familia Delarge, el minimalismo pop, los colores fuertes, como los de las pelucas de la madre, dan cuenta de unos padres ignorantes que aspiran a la burguesía y se sobrecargan de objetos inútiles mientras que el edificio municipal donde viven se cae a pedazos y el gran mural del hall, símbolo de una grandiosidad ya perdida, se llena de rayados y basura a sus pies. Es la idea de la burbuja en una sociedad en crisis.

Para demostrar la maestría que alcanza la utilización de los recursos fílmicos se pueden observar tres ejemplos claves donde la acción calza con la música en una orquestación que raya en la perfección. "The thieving Magpie" de Gioachino Rossini acompaña una de las secuencias iniciales del encuentro de Alex con Billy Boy y su grupo en un viejo teatro abandonado, cuando estos últimos se prestaban a violar a una joven mujer sobre el escenario. La riña no se hace esperar y la música destaca el sin sentido de la ultra violencia con un tono alegre que incita al humor negro, el in-crescendo de la melodía da paso a las más desopilantes piruetas: sillas que se revientan en las cabezas, vidrios que vuelan, y un cuerpo que es arrojado al pozo del escenario. Después baja la intensidad y huyen de la policía en un auto a mucha velocidad mientras se escuchan notas lúdicas y finalmente llegan a la casa de un escritor a quien Alex golpeará mientras canta “Singing in the rain” para luego violar a su mujer.


La violencia exagerada que se aprecia a lo largo de todo el filme, no es ni accidental ni sin sentido. Esta, se muestra como una consecuencia de una sociedad violenta, corrupta y donde la pérdida de la razón a causa del consumo ha creado monstruos capaces de enormes atrocidades con una gran sonrisa en el rostro. La música original para la película compuesta por Walter Carlos ayuda a crear esta sensación en el espectador.


A lo largo de la película otra escena deja clara la reciprocidad entre la música y las escenas, cuando Alex llega a casa y pone la novena sinfonía de Ludwig van Beethoven, se logra un complemento de los elementos estéticos y de montaje perfecto. Cabe destacar que Kubrick se caracteriza por cargar sus películas de elementos simbólicos, en este caso una serpiente que se mete en el sexo de una mujer desnuda en la pared y abajo cuatro cristos en una irreverente pose de baile (una escultura de Herman Makkink) completan el cuadro que da paso a la idea del pecado original. Estos símbolos cobran vida y bailan con la sinfonía, cada tiempo musical da paso a un primerísimo primer plano de los cristos, las heridas, la corona, la sangre, después al bajar la tensión musical aparece Alex como narrador solo el tiempo necesario para que la música vuelva a ser protagonista y la acompañe una vertiginosa seguidilla de imágenes: el dibujo de Beethoven en la pared, una ahorcada, explosiones, él como vampiro, erupciones, más vampirismo y derrumbes.

En otra escena, luego de seducir a dos mujeres jóvenes en una vanguardista tienda de música Alex las lleva a su hogar, aquí la música de Gioachino Rossini "Guillermo Tell", que se acostumbra a escuchar en las carreras de caballos, da paso a un montaje acelerado de una orgía vista desde un plano general fijo en la habitación de Alex. El flujo de acciones con la velocidad de la canción forman en conjunto una escena que ya forma parte del imaginario colectivo de una generación.

Con la Novena de Beethoven de fondo, Alex asesina a la mujer de los gatos utilizando una escultura en forma de falo gigante, (también de Herman Makkink). El constante uso de planos abiertos da paso al protagonismo de los distintos elementos en escena, como los cuadros de mujeres aquí, en el Koroba Bar y en su hogar. Luego de este encuentro, el protagonista y líder de la pandilla sufre la traición de sus droogos, quienes lo dejan herido a merced de la policía.

En la segunda parte del filme, la ultra violencia ejercida de forma desmedida en un comienzo es devuelta hacia Alex a través del sistema penitenciario, la ciencia, sus víctimas y sus antiguos amigos. Pero todo esto sucede luego de que Alex es sometido a la técnica Ludovico, un método de curación experimental para estar impelido al bien. El verdadero costo de este experimento es solo calculado por el capellán de la prisión alertando a Alex de su elección: "La pregunta es: si esta técnica realmente hace o no a un hombre bueno. La bondad viene de adentro, se escoge. Cuando uno hombre no puede escoger, deja de ser un hombre".

Que la única voz cuerda y que se cuestione los alcances de los métodos de control sea la de un religioso, que atormenta a los criminales con la idea del infierno, es una señal inequívoca de que algo está mal en la sociedad. De hecho, su reflexión se comprueba hacia el final del filme, cuando Alex, queda en manos del escritor que él mismo dejó en silla de ruedas. Él se entera de que uno de los efectos secundarios de la técnica Ludovico es que las mismas nauseas que sentía por los actos violentos y sexuales también las sentía con la Novena Sinfonía, ya que era la música de fondo de las imágenes que formaban parte del tratamiento y decide vengarse. Al estar inhabilitado de escoger, al ser un sujeto privado de la libertad de volver a ser el mismo, opta por no ser.

El gran trabajo realizado en todos los ámbitos del filme, resaltados aquí el sonido y la estética, resultan en una obra maestra y referente obligado del cine de la última mitad del siglo XX. Numerosos premios ganó en su ocasión por la gran calidad del sonido, el montaje, el vestuario, la actuación de McDowell y la dirección de Kubrick, reconociendo la indiscutible calidad de esta obra de arte. Y es dejarse llevar por este viaje ultra violento siempre será como una píldora de vida, y pillársela en una noche en la tele un placer garantizado.


Ficha Técnica:

Director
: Stanley Kubrick
Productor: Stanley Kubrick para Hawk Films Ltd./Polaris Prod./Warner Bros.
Guión: Stanley Kubrick, según la novela de Anthony Burgess
Fotografía: John Alcott
Música: Wendy/Walter Carlos, Rachel Elkind, Sir Edward Elgar, Gioacchino Rossini, Ludwig van Beethoven, Henry Purcell, Nikolai Andreevich Rimsky-Korsakov; canción "Cantando bajo la lluvia" de Nacio Herb Brown
Montaje: Bill Butler
Diseño de producción: John Barry
Intérpretes: Malcolm McDowell (Alex De Large), Patrick Magee (Mr. Alexander), Michael Bates (jefe de guardas Barnes), Warren Clarke (Dim), John Clive (actor teatral), Adrienne Corri (Mrs. Alexander), Carl Duering, Paul Farrel, Clive Francis, Michael Gover, Miriam Karlin, James Marcus, Aubrey Morris, Anthony Sharp, David Prowse…
Nacionalidad y año: RU, 1971
Duración y datos técnicos: 137 min. color-b/n




25 de enero de 2008

“2001: Odisea del Espacio” de Stanley Kubrick

2008: La Odisea no termina


Una de las grandes películas de ciencia ficción de nuestra época, y posiblemente la más alucinante travesía audiovisual mostrada a través de viajes espaciales y la evolución del ser humano. Con una estructura narrativa clásica, el viaje comienza con el despertar de los primeros hombres, sigue con el hombre en conquista de la Luna y los alrededores de la Tierra para terminar con una odisea a Júpiter que lleva más allá del tiempo y el espacio conocidos. La idea que se plantea aquí es la de momentos claves para la evolución humana con la ayuda de un monolito de origen desconocido que conduce a dar un paso más allá.



Un despliegue de hermosas tomas desde el despertar del hombre con planos abiertos de paisajes despejados, nubes teñidas de colores y grandes cañones que dan la sensación de un mundo puro y nos muestran a los primeros grupos de homínidos en su hábitat, hasta que aparece el monolito y descubren el uso de las herramientas, creo que todos recordarán la imagen épica de un hueso girando por los cielos acompañada por la melodía de Richard Strauss "Así habló Zaratustra", y que salta a la imagen de una nave girando en el espacio en un corte magnífico.

El deleite visual continúa con las tomas de la tierra, la luna y las naves espaciales girando que orquestan una danza al ritmo del “Danubio Azul” de Johann Strauss, así mismo el imaginario espacial y tecnológico de las naves espaciales por dentro y por fuera es de una creatividad rebosante y visionaria. La geometría de las formas que llenan el espacio y la simetría de los elementos en los planos hacen de la experiencia de ver “2001…” algo totalmente distinto a ver otra película de ciencia ficción. A esto aporta que las tomas sean largas, que exista poco texto, que se utilicen los silencios y que la cámara divague por el espacio captando unos ángulos imposibles en la Tierra.

Un punto aparte lo constituye la música compuesta por György Ligeti que cubre de misterio la aparición del monolito y se siente como una masa sonora que crea una atmósfera de incertidumbre y que mientras más se acerca al objeto, estos coros sostenidos aumentan su intensidad hasta el grado de angustia. La aparición de esta música condiciona al espectador a imaginar una presencia, sino extraterrestre, muy misteriosa.



2001 se podría haber quedado en ser una odisea visual a través del espacio, con la validez de una puesta en escena absolutamente creíble, sin embargo, va más allá introduciendo una figura del mal. Hal 9000, el robot encargado de velar por el viaje a Júpiter se transforma en uno de los malvados más recordados de esta época, planteando ya en 1968 los peligros de la inteligencia artificial. La escena donde asesina fríamente a los indefensos tripulantes en hibernación es terrorífica. Y cuando el único tripulante vivo lo desconecta, Kubrick logra darle una humanidad desconocida para las máquinas.

El conjunto que forma el extenso metraje, la increíble fotografía, los asombrosos efectos especiales, el adecuado uso de los silencios y la música que acompaña esta odisea, además de un final sobrecogedor con un despliegue de colores y formas alucinantes que simbolizan un viaje a los misterios más profundos del ser humano, convirtiéndose en un final abierto de antología que involucra al espectador al incitarlo a sacar sus propias conclusiones, hacen de “2001: odisea del espacio” una obra fundamental en la historia del cine que sigue siendo futurista, situando a Stanley Kubrick en la categoría de maestro de su tiempo.



Ficha Técnica:

Dirección: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke
Director de Fotografía: Geoffrey Unsworth B.S.C.
Fotografía Adicional John Alcote
Música:
Aram Khatchaturian: Gayaneh Ballet Suite
György Ligeti: Atmospheres, Lux Aeterna, Réquiem
Richard Strauss: Así habló Zarathustra
Director de Arte: John Hoesli
Editor de Sonido: Winston Ryder
Efectos fotográficos especiales: Diseñados y dirigidos por Stanley Kubrick
Edición: Ray Lovejoy



22 de enero de 2008

Cuando la verdad duele

“Redacted” de Brian DePalma

Corría el año 1989, en ese entonces estaban de moda las películas sobre la guerra de Vietnam, “Platoon” de Oliver Stone había salido hace un par de años, lo mismo que “Full Metal Jacket” de Stanley Kubrik y ese año debutaba “Casualties of War” de Brian De Palma, también conocida como “Pecados de Guerra”, donde se mostraba sin tapujos la suciedad de la guerra al contar la historia del secuestro, violación y posterior asesinato de una adolescente vietnamita. Michael J. Fox, interpretando a uno de los soldados, fue el único que se opuso a participar de uno de los actos más viles del ser humano enfrentándose a compañeros intrínsicamente malvados. Ahora en “Redacted”, los villanos vuelven a ser los soldados estadounidenses y en consecuencia la política exterior de ocupación de los Estados Unidos y sus consecuencias en la población iraquí.




14 de noviembre de 2007

Calle Santa Fe


Un documental que remece la historia reciente de nuestro país en un ejercicio de memoria fundamental en la reconstrucción de la identidad de una sociedad y un país fracturado. En este caso es la mirada subjetiva de Carmen Castillo la que nos relata su historia como la compañera en armas y en la vida de Miguel Enriquez hasta el día de su asesinato un cinco de octubre de 1974 bajo fuerzas de la DINA en su casa ubicada en Calle Santa Fe y después en los años de la resistencia, la clandestinidad y el exilio en Francia.

Este fatídico hecho para el MIR y por lo tanto para toda la resistencia a la dictadura es el punto de partida desde donde se reconstruye la historia de los que decidieron luchar desde la clandestinidad y con las armas por la libertad de su pueblo diezmado. Siendo la organización más atacada por el régimen militar, el MIR que se había creado solo ocho años atrás el año 1965 en Concepción, fueron quienes asumieron un compromiso a fondo en esta lucha que duró diecisiete años.

En el documental se profundiza en el lado humano de esas vidas clandestinas que dejaron todo por su patria en aras de un proyecto social que no llegó con la democracia como se esperaba y que los dejó a la deriva con un MIR disuelto. Pero la ideología que los hizo resistir a pesar de ver a los compañeros morir, de haber tenido que vivir en el exilio y alejarse de los hijos en la llamada Operación Retorno, de la soledad de la clandestinidad, de las torturas que sufrieron en las frías manos de los agentes de Dina, sigue viva en los miristas que reconstruyen la historia junto a Carmen Castillo. De cierta forma uno nota en el documental un afán de parte de la directora de reconciliarse con su relación con Chile y su historia que los dejo como una suerte de vencedores vencidos que no vieron ningún beneficio cuando llegó la "alegría" con la Concertación.

En términos de contenidos el aporte que hace la directora al volver a conectarnos con nuestra historia es incalculable, pero además de esto se suma una buena factura en las dos horas y cuarenta minutos que dura el documental. La música juega un rol clave en presentar las atmósferas donde se manejan los testimonios, y donde el hilo argumental siempre vuelve a la calle Santa Fe.

Es ahí donde se revela la clave en esta historia, en esa calle del fatídico 5 de octubre es donde Manuel, un vecino del sector salvó la vida de Carmen que se desangraba en la acera producto de las heridas de las granadas, él la subió a la ambulancia a pesar de las fuerzas militares y la acompaño hasta el hospital Sótero del Río. La humanidad que encontró Carmen Castillo en Manuel así como en tantos otros que dieron una pequeña parte por dar la pelea en contra del régimen son los detalles que había nublado y que la impedían reconciliarse. Y Manuel también le cuenta que Miguel tuvo la oportunidad de escapar, que había salido de la casa en calle Santa Fe, pero volvió a entrar, volvió por ella, porque no la abandonó.









12 de noviembre de 2007

La vida nos mata



Aprovechando la Fiesta del Cine que vive por estos días nuestro país y que tenía a solo luca el cine nacional hoy y mañana el internacional es que aproveche para ver "La Vida me Mata", el primer largometraje del multifacético Sebastián Silva ya que antes de transformarse en cineasta era conocido por sus dibujos y su participación en el grupo musical CHC. En clave de blanco y negro se nos cuenta una historia que gira en torno a la muerte y lo que la rodea. En las palabras de su director, “la película vagabundea entre la emoción y la comedia, sin quedarse quieta jamás. En 90 minutos quisimos agotar el tema de la mortalidad y todas sus ramificaciones, desde el acto de matar hasta la vergüenza ajena que dan los funerales”.

Gaspar (Gabriel Díaz), el personaje principal, está sumido en una depresión desde la muerte de su hermano mayor y para enfrentar su duelo imagina que su hermano Alfredo se reencarno en Álvaro (Diego Muñoz), quien tiene una extraña fascinación con el tema de la muerte y arrastra en este vicio a Gaspar. Así comienzan una peligrosa amistad que pretende descubrir los misterios del término de la vida centrándose en el último suspiro.

Sobre las actuaciones es necesario aplaudir a Amparo Noguera que interpreta a Margarita la hermana de Gaspar, de forma magistral. El resto del elenco aportan también buenas actuaciones, especialmente Alejandro Sieveking el abuelo de Gaspar y Bélgica Castro, dos grandes actores chilenos que han visto en el último tiempo un renacer en la pantalla chica y en la pantalla grande. Por otra parte las situaciones más cargadas al humor se dan en la grabación del cortometraje del personaje de Claudia Celedón con Ramón Llao y Catalina Saavedrale añaden un ingrediente que se hace indispensable para tragarse el tema de la muerte sin inyección.


El tema de la muerte siempre ha rondado a las producciones cinematográficas y aquí el parecido al gran filme de Ingmar Bergman, "El Séptimo Sello", es innegable. Primero por el tema, segundo por la opción de usar blanco y negro (claro que Bergman no tenía alternativa); tercero por la calidad en la composición de las tomas y finalmente al incluir a un personaje que representa a la muerte y que interactúa de manera similar a como lo hacía la muerte al jugar ajedrez con Antonious Block quien no quería dejarse llevar antes de tener pruebas fehacientes sobre lo que hay más allá de la vida. Sin embargo, Silva realiza en torno al mismo tema una aproximación más cercana al humor negro sin dejar de abordar de fondo un asunto que en la mayoría de las personas provoca miedo o temor.

Estéticamente el blanco y negro, al carecer de color, necesita de una composición más elaborada y esto resalta más, en ese sentido La Vida me Mata es una propuesta que destaca por sobre muchas películas chilenas que dejan un tanto de lado la composición de las tomas y optan por encuadres clásicos en vez de experimentar. Los efectos visuales están integrados de forma armónica con la filmación y además se utilizan recursos que se ven más en videos musicales, como la escena donde se hunde en la cama y llega por arriba.

Bueno, no me queda más que aplaudir la obra prima de Sebastián Silva y esperar que se sigan haciendo películas así en nuestro país, totalmente recomendada y hay que aprovechar la Fiesta del Cine que por estos días nos permiten disfrutar el cine a luca! ahora mismo salgo a ver otra antes que me peguen con un palo en la cabeza el resto del año.

Entra a la Página web oficial


Ficha Técnica:
  • Título: La Vida Me Mata
  • Países: Chile
  • Año de realización: 2006
  • Director: Sebastián Silva
  • Género: Ficción, Drama
  • Productor Ejecutivo: Pilar Silva
  • Productor: Juan de Dios Larraín, Pablo Larraín
  • Guión: Sebastián Silva, Pedro Peirano
  • Director de Fotografía: Sergio Armstrong
  • Director de Arte: Polin Garbizú
  • Música: Pedro Subercaseaux y Jorge del Campo
  • Sonido: Patricio Muñoz
  • Montaje: Danielle Fillios
  • Actuación: Gabriel Díaz, Diego Muñoz, Bélgica Castro, Catalina Saavedra, Claudia Celedón, Amparo Noguera, Alejandro Sieveking
  • Formato: 35mm
  • Duración: 92 minutos
  • Estudio de Montaje: Filmocentro sonido
  • Estudio de Sonido: Filmocentro sonido
  • Lugar de Rodaje: Chile (Santiago, Santo Domingo, Punta de Choros)
  • Estreno en chile: 1 de noviembre
  • Contacto: Juan de Dios Larraín



La Vida Me Mata (Trailer) from leo prieto on Vimeo.

Deja tu comentario ;)